Nunca había tenido un “mono” ceñido a mi cuerpo. Siempre he sospechado que se tiene que sentir algo especial, como estar desnuda y solamente vestida por una segunda piel artificial.

Esta semana pasé frente a un sex shop y en el escaparate vi una maniquí con un mono “simil” de látex que me hechizó al instante. Inmediatamente quise saber que se sentía al tener una segunda piel tan deslizante, tan pegada a mí como mi propia piel.

Corrí a ponérmelo y hacerme unas fotos. Me sentí  desnuda a los ojos de la gente solo cubierta por el látex. Ha sido de las cosas más excitantes que he sentido nunca…

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