En nuestra memoria siempre hay algunos recuerdos que quedan guardados para siempre.

De vez en cuando alguno de esos recuerdos florece de nuevo y evoca sensaciones perdidas en el tiempo.

Uno de esos recuerdos fue un libro que siendo adolescente me presto a hurtadillas una amiga del colegio para leerlo en la intimidad.

Se puede decir que fue mi despertar en el mundo de la sexualidad y mi curiosidad hizo el resto.

A los pocos días tuve que devolver el libro a su dueña y ya no volví a saber nada de él hasta que recientemente busqué por internet y localicé uno usado en buen estado.

Nerviosa como la colegiala de entonces, lo compré, y hoy, tras unos largos días, por fin llega a mis manos.

Tengo ganas de devorarlo y mirar en perspectiva como aquel viejo libro cambió mi manera de entender la sensualidad durante toda mi vida.

Abro las tapas del libro y huelo en su interior…

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